Entre el Norte de la playa y la margen
izquierda de la ría de Iñurritza se conserva el sistema
dunar más extenso de la provincia, unos 177.200 m2, la mayoría
de los cuales están ocupados por las instalaciones del Club
de golf.
Una pasalela de reciente creación nos va a permitir visitar
las dunas y apreciar cómo son sus plantas,y , también,
si tenemos suerte, algunos de los pequeños habitantes.
Las dunas son formaciones muy frágiles. El arranque de la vegetación
existente en la misma pone la arena a disposicón del viento,
lo que inevitablemente destruye la duna.
Las plantas que viven en este lado de la duna, cara al mar, sufren
mucho por las inclemencias del tiempo.
Toda la vegetación y fauna dunar soportan unas condiciones
extremas y llevan una vida muy difícil. Les ha costado muchos
años de evolución el adaptarse a una forma de vida
muy dura, casi desértica, con fuerte insolación durante
el día, retención difucultosa del agua y constante viento
salino que golpea los finos granos de arena contra su piel o sus hojas.
Los vegetales han tenido que desarrollar diversos sistemas retilculares
para buscar la humedad en la profundidad de la arena o preparar sus
hojas para retener el agua como si de esponjas se tratara o tambíen,
formarlas como pequeños canales para conducir las gotas de
rocío directamente al tallo de la planta.
La diversa fauna de las dunas, aves, reptiles, anfibios y los pequeños
insectos se han adaptado a las difíciles condiciones del ecosistema
y para verlos y observarlos se debe de tener mucha paciencia, pues
la mayoría de ellos están perfectamente mimetizados
con el terreno y en caso de localizarlos, no los asustes, dispara
tu cámara, te llevarás un bonito recuerdo.